Precio del futuro
Con la irrupción de la inteligencia artificial cada vez hace falta más agua.
Necesita de cantidades ingentes de un bien siempre apreciado y cada vez más precioso, por escaso. La IA consume grandes cantidades de agua para enfríar los centros de datos, que albergan servidores que realizan cálculos complejos y se calientan mucho. Para que sigan funcionando hay que refrigerarlos.
Fuente de toda vida, incluso la artificial. A este paso no nos va a quedar más remedio que fabricarla, por muy costoso que sea el proceso. Al consumo humano y primario cada vez le salen más demandantes de tan valioso bien. El oro cada día que pasa es más transparente, más líquido, más azul.
Agua artificial. Es el futuro. Crecer conlleva peajes y readaptaciones, hasta que las evoluciones pertinentes cambien el precio de los peajes. Nada nace refinado. La fuerza bruta siempre obtiene pulimientos con el paso de los años.
Es el precio de la evolución. Ganarse el futuro es caro.
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