A perro flaco
... Todo son pulgas. El refranero español viene en auxilio nuestro para resumir en una sola frase toda una semana de despropósitos e incertidumbres.
Miro con cariño mi radio vintage a pilas, esa que mi padre me regaló por mi cincuenta cumpleaños. Ahora formará parte del kit de supervivencia que como una especie de ajuar ha entrado de sopetón en todas las casas. Si gracias a Filomena todos tenemos en casa una pala para apartar nieve de las aceras, ahora todos nos haremos con un infernillo que no necesite luz para cocinar.
La desgracia se ceba con los desvalidos y con los débiles; aún no sabemos qué ha pasado con lo del apagón del lunes y este pasado domingo al menos treinta trenes quedaron varados a su suerte, dejando en la estacada a más de diez mil ciudadanos y al sur de España sin conexión ferroviaria. Varios ataques para robar cable de cobre en las instalaciones y un accidente que inutilizó la catenaria en una de las vías de uso, han sembrado el caos en un día en el que muchos madrileños volvían a la capital tras el puente del 2 de mayo y en la semana que da comienzo la Feria de Abril de Sevilla.
Vuelve a ser lunes y sobre todos cierne una pesadumbre casi tan oscura como las nubes que están dejando chaparrones contundentes por toda la geografía peninsular. Vaya racha que dirían algunos, cuanta tensión que encima ayuda a encender todavía más unos animos ya de por si caldeados. Necesitamos de un cambio de tercio y de inercia.
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