Ecuaciones

 ¿Es una ecuación de segundo grado? El binomio X e Y pronto me pone en sobreaviso, tengo dos incógnitas a resolver y debo decidir qué despejo, si una u otra.

 Me decido por la X y dudo con el sigo, si positivo, si negativo, reduzco el quebrado que me da como resultado a la mínima expresión, como mandan los cánones, aún así dudo, ¿ Lo habré hecho bien?

De repente el número baila de un lado al otro del signo igual y con él o hace el símbolo negativo y positivo, entrando en un bucle del que no consigo salir.

  Sin duda me hallo inmerso en la estapa del sueño paradójico; tengo la sensación de ser consciente de lo que me sucede y noto como me giro de un lado al otro de la cama, cambiando la cabeza de posición y de almohadón. Así me mantengo por un periodo incalculable de tiempo, hasta que me activo definitivamente y vuelvo a mi estado de consciencia.

 A trancas y barrancas me arrastro hacia le baño, primera visita del día como es costumbre; las articulaciones me chirrían como un juguete viejo de latón, como el que usaban mis abuelos para jugar hace cien años.  Sólo después de un buen rato, las piernas empiezan a coger temperatura y mis pasos transcurren con la normalidad acostumbrada.

 Me siento en el sofá con mi primer café del día y sigo pensando en mi ecuación y su solución cambiante. Casi me da rabia haberme despertado sin saber la solucíon, sin saber si la había despejado bien , o no. 

 Así comienza el martes. 

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