Abrazo
- Siento tener que decirte que no, pero no me encuentro bien como para tener una cita.
- No te preocupes, no pasa nada; hay muchos días.
- Me hubiera gustado poder ponerte cara y, que me dieras un abrazo.
Apenas si han transcurrido setenta y dos horas, desde que conectaran vía página de solteros por internet. La misma cantinela de siempre: pasar páginas mirando fotos como si se tratase de una revista, hasta dar con alguna que llamase la atención como para pararse a leer lo que pone en su perfil. Activar la ventana de los mensajes y enviar un hola, esperando una respuesta. En ocasiones esa respuesta no llega nunca; hay quien dice que no devuelve el saludo porque está cansada de tan poca originalidad, o mensajes largos o nada. Vaya mundo el de la comunicación por internet.
En esta ocasión la respuesta fue rápida, aunque el diálogo distó mucho de ser fluído. Frases cortas que apuntaban a conexión fallida, hasta que de repente, ella le escribió su número de teléfono en el chat, sin pedírselo,
Con el paso de la página al whatsapp, los mensajes fluyeron de otra manera; pese a tener un teléfono, ni una sola llamada para ponerse voz y sentir como se expresa el otro. Mensajes cortos de audio para escucharse, todo lo más. Resulta curioso como teniendo los mejores medios, nos mostramos tan parcos en utilizarlos.
Fue al segundo día cuando entró de lleno la variable que cambiaría el camino de la incipiente relación. La madre de ella hospitalizada repentínamente, médicos que la atienden y confirman un desenlace rápido y luctuoso.
Ni siquiera se atreve a preguntarle que le pasa a la mujer; de conversaciones subidas de tono, que denotaban le necesidad de terner sexo pronto los dos, a los hilos de voz entre cortada que entre llanto contenido, piden un aplazamiento para la primera cita.
Desconcertado, no sabe qué hacer, cómo actuar, cómo dar ese abrazo que le piden y que tanto necesita. Los silencios cada vez se hacen más grandes, la distancia más que virtual, es ya un océano.
Vista para sentencia. Oportunidad tal vez perdida de vivir algo que podía ser especial. No lo sabrán.
El teléfono deja escondido el mensaje último, al fondo, entre una lista que mezcla los de grupos y demás gente, que escribe y escribe y no habla, porque somos mudos en nuestras formas de expresión. Hasta que un día, quiera cotillear la foto de su perfil y vea que ha desaparecido, porque le ha borrado.
Vínculos de usar y tirar. Más deshumanizados que nunca. Nunca antes fue tan fácil hablar y tan poco posible conocer o profundizar. Más solos que nunca, pese a estar más cerca de lo que hubiésemos imaginado.
Balance. Será la chica del abrazo, un quiero y no puedo, porque nunca se fraguó, ni se hizo realidad. Humo de internet.
Comentarios
Publicar un comentario